jueves, 9 de octubre de 2008

Enrique Breccia, un amigo.

UN LIBRO QUE TRASCIENDE LAS FRONTERAS REGIONALES

Daniel Llano, aunque su medio siglo de vida ha transitado entre viajes por Latinoamérica y el mundo debido a sus tempranos compromisos ideológicos y políticos, este correntino (con certificado de adopción misionera) muestra en su ópera prima que puede ampliar con comodidad su campo de acción hacia la literatura. En su libro también prueba que su millaje existencial lo hace acreedor a una visión muy personal de los hechos de la vida que le tocó vivir.

Sus percepciones sobre las condiciones humanas, sociales y políticas con las que le tocó interactuar, desprenden un fino humor que no esconde bronca contra la injusticia, el abuso o la estupidez, sin jamás negar la esperanza. Su perspectiva sin cinismo muestra que su trayectoria política no está vacía de expectativas, aunque con el anclaje de un fuerte vínculo con la realidad.

“Conversaciones en la frontera” es un mano a mano nada aburrido con el lector, que además ha trascendido ya el ámbito regional. Después de leerlo, gracias al envío de un amigo que sabe de la amistad que une al afamado artista y dibujante Enrique Breccia con Daniel Llano desde los tiempos de la militancia peronista post dictadura, Breccia envió desde Nueva York el siguiente comentario sobre la obra:

“Cualquiera que repase la vida de Daniel Llano desde el 69 a la actualidad, advertirá de inmediato que no está frente a un mero escritor, pero tampoco podrá definirlo sólo como un militante.

Daniel Llano se inscribe y retoma ese raro y brillante ejemplo de la historia argentina, que fue el de los hombres de acción que además desarrollaron una fecunda tarea intelectual o artística. Vale aclarar que la palabra "además" no implica aquí una separación, sino la total unidad de ambas características: la acción y la creación.

En esa línea, y para citar sólo a aquellos que desarrollaron las dos tareas en la misma geografía en la que vive y actúa Daniel Llano, recordemos al Coronel Granada y sus relatos sobre la fraticida Guerra del Paraguay, o a Lucio V. Mansilla que luchó y escribió en el mismo escenario.

También a Cándido López que, imposibilitado de seguir combatiendo por la pérdida de un brazo, dejó una serie de óleos maravillosos del campo de batalla. Y un poco más acá, al Coronel Fotheringam y sus agudas crónicas sobre los recién explorados territorios del Gran Chaco.

Daniel Llano toma la posta de estos ilustres antecesores y la continúa. En este argentino, la militancia política se desarrolló unida a la escritura de ensayos y a la creación de publicaciones, en una secuencia que logró la unidad entre acción y reflexión con una armonía natural, donde no falta ni sobra nada.

Cuando Horacio Quiroga describe la forma de calafatear una canoa, es imposible no creerle, porque sabemos que en esa descripción participan el talento narrativo y la experiencia de haber hecho ese trabajo en la realidad y con sus propias manos. Si analizamos lo que Daniel Llano hizo y continúa haciendo desde la función pública, veremos que son todos proyectos y realizaciones que participan, a un tiempo, de la viabilidad y la creatividad.

Al leer su última obra, Conversaciones en la frontera, veremos que cuando la ficción literaria está sustentada en la experiencia directa se produce una alquimia poco frecuente: la ficción se transforma en un escenario creíble, y la realidad se llena de poesía” (Enrique Breccia).

lunes, 6 de octubre de 2008

BREVE HISTORIA

Daniel Llano comenzó su militancia a los quince años, participando -desde la Unión de Estudiantes Secundarios- en el “correntinazo” de 1969, que antecedió a las puebladas de Córdoba, Rosario, Mendoza y Río Negro. Durante sus estudios universitarios en las facultades de Letras y de Arquitectura en Resistencia, Chaco, participó del movimiento estudiantil peronista desde una actitud crítica al foquismo. Durante la primera época de la dictadura dirigió la revista contestataria El Ángel y fue protagonista del “boom cultural chaqueño”, hasta que el mismo fuera debilitado por la represión en 1979.

Ese mismo año coordinó un proyecto de reconversión productiva agraria en el Paraje Arroyo Isabel, ubicado entre Alem y Bonpland, provincia de Misiones, de donde fue expulsado por fuerzas de la represión. Regresó a Resistencia y trabajó en el Diario Norte hasta que fue despedido en 1980 por defender los derechos laborales de sus compañeros.

Viajó a Nicaragua con el propósito de alfabetizar. Allí permaneció hasta inicios de 1983, desempeñándose primero como responsable de la Región Sudoccidental de Managua en la campaña de alfabetización, y luego como coordinador de un programa de desarrollo para comunidades indígenas mískitas en la región norte del país, de donde salió junto con la población debido a la “Guerra Contra”, luego de casi un año de combates. Durante la última etapa de su exilio, trabajó junto con uno de los padres de la planificación estratégica en América latina, el sacerdote jesuita Xabier Gorostiaga, editando la revista Pensamiento Propio dentro de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales -CRIES- para Centroamérica y el Caribe.

Ingresó de incógnito a la Argentina en febrero de 1983, para publicar la clandestina revista Jotapé, que continuaría dirigiendo hasta 1990. Ese mismo año comenzó a participar del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, uno de los ocho organismos que enfrentaron a la dictadura, como co-responsable de su publicación “Informedh”. Una vez instalado el gobierno democrático, participó por el MEDH del comité de redacción del informe “Nunca Más” de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, CONADEP.

Participó a partir de 1987 en el grupo de militantes peronistas que fracturó el frente interno de los “Carapintadas”, logro obtenido a partir del ingreso de algunos de sus referentes al Justicialismo, lo que permitió que fuera sofocado el levantamiento de Seineldín en diciembre del 89. Ese mismo grupo propuso, gestionó y logró el acuerdo entre el PJ y los grandes empresarios nacionales que diera origen al primer gabinete del presidente Menem. Coordinó 348 delegados de JP de todas las provincias para la campaña electoral en el 89 y dirigió Jotapé hasta julio del 90, año en el que regresó a Misiones desengañado de la política nacional, para trabajar en un espacio secundario dentro del Sistema Provincial de Teleducación y Desarrollo. Luego fue director general de Integración al Mercosur y representante oficial de la provincia de Misiones en el Sur del Brasil hasta 1996, así como asesor de Secretaría de Presidencia de la Nación durante ese año, convocado para desarrollar un Plan de Competitividad del Nordeste argentino a partir de una propuesta de regionalizar el país, que no se concretó. Tras este nuevo desengaño, plantea abiertamente en la provincia sus críticas al modelo nacional, y le quitan el cargo de funcionario público.

En el 2000 reingresa a la administración como director de Gestión Estratégica, convocado por el gobernador Carlos Rovira, y desde entonces forma parte del equipo de redacción de los Informes de Gestión del gobernador ante la Cámara Legistativa, cada 1º de mayo. En ese mismo año 2000, escribe junto con el subsecretario del área, arq. Oscar Thomas, el Plan Estratégico Provincial “Misiones frente al Siglo XXI”, todavía vigente. En el 2001 es contraparte provincial para el Plan Estratégico de Turismo, e integrante del equipo interdisciplinario del Plan Estratégico Forestal.

A partir del 2003 asume como viceministro de Comercio, Relaciones Internacionales e Integración, siendo el primer funcionario de recambio que asumió luego de la ruptura al interior del PJ local y la creación del luego triunfante Frente Renovador de la Concordia. Es representante del gobernador ante el Comité de Dirección de la Organización Latinoamericana de Gobiernos Intermedios. También es presidente del Comité de Zona Franca Puerto Iguazú, y desde el 2004 preside por segundo bienio consecutivo la Agencia para el Desarrollo de la Región Central de Misiones -ARCentral- integrada por el gobierno y la universidad nacional de Misiones, institutos académicos e intendencias y cámaras empresariales de 28 municipios. La ARCentral lleva adelante cuatro programas de largo plazo para los colonos misioneros: industrialización de edulcorante no calórico a partir de la stevia, recuperación de la soberanía alimentaria provincial, cooperativización de pequeños emprendedores turísticos, y programa forestoindustrial para pequeños silvicultores destinado a la construcción de viviendas. Un quinto programa está orientado al asociativismo municipal para el desarrollo estratégico.

Como proyectista, sus últimos aportes a la generación de valor turístico en la provincia han sido el Sendero Mítico Guaraní de la Boca del Yabebirí, los Centros de Interpretación de Naturaleza del Parque Teyú Cuaré y el Laberinto Temático de Horacio Quiroga en San Ignacio, así como el Centro de Interpretación Arboretum de Alem.

Su tarea periodística y literaria abarca numerosas publicaciones y ensayos, además de la novela recientemente editada, “Conversaciones en la frontera”.

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